Dicen que Facebook puede deprimir a las personas por pensar que la vida de los demás es mejor que la tuya. ¿De verdad crees que es mejor? ¿y qué problema hay si lo fuera?
¿Cuántas veces al día accedes a Facebook? Debes saber que revisar tu muro de Facebook constantemente podría ser motivo para deprimirte. Los usuarios que abusan de este servicio pueden sentir tristeza extrema o provocar envidia y frustración. Los “heavy users” suelen ser más propensos; sin embargo, aquellos que no publican en sus redes sociales no indica precisamente que no estén conectados, quizás sólo se dedican a leer y cotillear lo que escribe el resto.
Al margen del temido ciberacoso, en este caso la “depresión por Facebook” puede afectar a adolescentes y adultos con problemas de autoestima que suelen obsesionarse con estar conectados y/o con conocer detalles de la “maravillosa” vida de los demás en todo momento.
Facebook en sí mismo no es depresivo porque es una herramienta, sino el uso que hacemos de ella. Más allá del álbum de fotografías, se ha convertido en un universo paralelo, en un estilo de vida en el cual, a pesar de estar solos, creemos sentirnos acompañados por nuestros “amigos” en todo momento. La presión social y el exhibicionismo nos están haciendo daño, por si no te habías dado cuenta. Asimilar esto es crucial para el futuro –ya presente- de la Humanidad.
Mejor ni hablar entonces cuando se implemente próximamente el botón “no me gusta” dentro de la red social…
¿Tú qué opinas de todo esto? ¿Conoces a alguien que haya sentido lo que aquí describimos?
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