Procedente de Estados Unidos, el “Responsive Classroom” es un enfoque de la enseñanza escolar que aumenta los logros académicos, reduce los casos de mal comportamiento y promueve el crecimiento emocional, social y académico en un entorno escolar muy seguro.
Se defienden una serie de principios fundamentados en el desarrollo de habilidades como la cooperación, la tolerancia, la responsabilidad, la empatía y el autocontrol. Se procura conocer al alumno y a su familia de forma individual, cercana.
Existen una serie de prácticas comunes en la filosofía de la Responsive Classroom como son:
Los “Morning Greetings” (saludos de bienvenida): los primeros 20-30 minutos de la mañana se destinan a saludarse, a compartir las últimas noticias y, en definitiva, a prepararse para la jornada.
La Rule Creation (elaboración de normas): se ayuda a los alumnos a crear normas de clase para propiciar un entorno de aprendizaje seguro y enriquecedor.
El Positive Teacher Language (lenguaje positivo del profesor): se emplea un tono de voz y un vocabulario enfocado hacia el aprendizaje active del niño, su autodisciplina y su sentimiento de comunidad.
El “Working with Families” (trabajo con las familias): se invita a que los padres acudan como oyentes a las clases y que comprendan los enfoques y las dinámicas que utilizan los profesores.
El “Collaborative Problem Solving” (solución colaborativa de problemas): se utilizan diversas dinámicas y estrategias para resolver los problemas que surgen entre los alumnos. Por ejemplo: el rol del “alumno mediador”.
Existen mil y una formas de hacer la jornada más divertida, atractiva y enriquecedora.
Estos han sido unos pequeños ejemplos. ¿Cuáles son tus trucos?