En vísperas de una nueva edición de SIMO Educación, probablemente la feria sobre innovación educativa más importante de España (19-21 de octubre en Madrid), nos apetecía volver a tratar el tema de la educación en este espacio. Y es que el sector de la educación formal debería estar entrando ya en una fase de madurez en cuanto a la adopción de nuevas metodologías se refiere. Los expertos señalan 2017 como un año reseñable.
Según el estudio Perspectivas 2014: tecnología y pedagogía en las aulas, desarrollado por el Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona y aulaPlaneta, “en 2017 la implantación progresiva de metodologías como el trabajo por proyectos, el aprendizaje colaborativo, la educación por competencias o el aprendizaje basado en la resolución de problemas será una realidad en las aulas”.
Muchos coincidimos en que la revolución digital que estamos viviendo implica más la evolución de las personas que el propio torbellino digital. Las herramientas ya están a nuestra disposición y deben ocupar un plano secundario, primero debemos determinar qué podemos y queremos hacer con ellas: utilidad y objetivos.
La realidad demanda a gritos la consolidación de un cambio en la enseñanza para que se adquiera y disfrute el verdadero aprendizaje. Así, el aprendizaje por proyectos (project-learning environment) destaca como un recurso “asequible” para el desarrollo de competencias y, en 2017, se pronostica que esta metodología llevará a vectores más específicos como el trabajo colaborativo, la resolución de problemas, etc.
Tecnologías educativas
Según el mencionado estudio, en 2018, se consolidará el aprendizaje móvil (mobile learning o simplemente m-learning) basado en el uso de dispositivos móviles que permitan al alumno aprender a cualquier velocidad, en cualquier momento y lugar, sin perjuicio de suplantar la educación presencial.
Con un poco de suerte, para esta época ya se dispondrá de mayores recursos e infraestructuras en las aulas, lo que permitirá descubrir los beneficios de la pedagogía inversa (flipped classroom), aquella que aboga por que las clases se preparen en casa y el tiempo presencial en el aula se dedique a tareas más prácticas, dinámicas y participativas con el profesor y los compañeros.
Lo que sí parece evidente es que en un futuro no muy lejano, y gracias a los avances en cloud computing, desaparecerá por completo la brecha entre aprendizaje físico y virtual; es decir que existirá una naturalidad absoluta independientemente de la herramienta y soporte que se utilice para abordar un proyecto, entregar un trabajo o hacer un examen.
Para concluir, y vaticinando que estamos prácticamente al final de la edad digital (durará aproximadamente hasta 2020) y entrando en la edad -del crecimiento- exponencial, también tendremos que seguir de cerca tecnologías revolucionarias como los wearables, la robótica y el Internet de las Cosas…
¿Qué opinas? ¿Cómo afrontas tú estos cambios?
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