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Homeschooling: la educación desde casa (I)

En la actualidad, y como bien es sabido, estamos atravesando una gran crisis mundial. Pero no es una crisis cualquiera, es una crisis social, de valores, que empieza con el fracaso del sistema educativo actual y sigue con la marginación de los más adultos producida por la prominente brecha digital o generacional. Como vamos a ver a continuación, hay muchas personas que están optando por estilos de vida diferentes a los convencionales.

Tras esta breve contextualización, en este artículo, nos gustaría tratar un concepto alternativo y no convencional que está teniendo un gran impacto últimamente debido a la crisis ya mencionada: el “homeschooling”. A partir de ahora, te prometemos que no volveremos a repetir el término “crisis”, tan recurrente y despreciable, sino que vamos a tratar de ofrecer una visión distinta que rehuye la imposición, con sus pros y sus contras, de los sistemas educativos institucionalizados.

Qué es el Homeschooling

El homeschooling, con más de 4.000 familias llevándolo a cabo en España, es el proceso por el cual los niños no acuden al colegio y reciben la educación desde casa. Esta práctica se realiza por diversos motivos: preocupación por el entorno escolar (nivel, disconformidad con el propio sistema, indisciplina, violencia, etc.), por razones ideológicas o religiosas, por enfermedad, o por una mala experiencia de los niños en las aulas.

Las formas de homeschooling son muy diferentes. Cada familia aplica sus propios métodos: algunas familias no tienen horarios ni sistema y dejan que los hijos aprendan a través de la experiencia (unschooling); otras prefieren montar su escuela en casa y seguir más o menos el programa curricular para luego examinarse y titularse; otros recurren a tutores…

Puntos a favor

Muchos homeschoolers defienden que esta práctica es mucho más barata y rentable. Compran el material escolar por Internet y a un precio más bajo. Además, insisten en que se alejan de los agobios y de las rutinas de la vida diaria. Hay menos agresividad. También es cierto que exige un enorme esfuerzo a la hora de la dedicación, de la planificación y el orden. Para que esta práctica fructifique, se deben dar las condiciones adecuadas en la familia y que al menos uno de los padres se dedique entera o parcialmente al “proyecto educativo”.

Puntos en contra

Por otro lado, los detractores opinan que se priva al niño de la sociabilización, de la exposición a los problemas y asuntos del día a día en la sociedad, y que tampoco están capacitados, a la larga, de examinarse o de aprender materias concretas. En su defensa, los homeschoolers manifiestan que depende en gran medida de la disciplina y de los recursos de las familias.

A modo de cierre, planteamos las siguientes cuestiones: ¿Es posible desempeñar una educación en casa con todas las herramientas que tenemos hoy en día en Internet? ¿Es el homeschooling una opción para reducir el fracaso y el abandono escolar? ¿Están preparadas las familias para asumir semejante responsabilidad y ponerlo en marcha?

Esperamos tu participación.

 

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About Lisandro Caravaca

Lisandro estudió Traducción e Interpretación y posteriormente un Máster de Técnico en Community Management y Redes Sociales. Su fuerte vinculación con la formación y la enseñanza desde muy pequeño le han llevado, a sus 23 años, a crear Eduskopia. Su aspiración es trabajar por conseguir un mayor conocimiento y concienciación por parte de la sociedad en cuanto al buen uso de la tecnología. Lisandro es el fundador y Director General de Eduskopia. Además, se encarga de la elaboración y la gestión del contenido y de las publicaciones tanto en la plataforma web como en los perfiles en redes sociales externas.

4 Comments

  1. Rocío

    Opino que esta no es la solución, ya que efectivamente, y a mi entender, el niño carecería de una socialización. Creo que el contacto con otros niños, con los problemas y alegrías que esto conlleva, le privaría de una etapa importante en la vida. Aprender a jugar, compartir, pelear, odiar o amar a un profesor, compañero…, ayudan a enfrentarse a la vida, y no es lo mismo estar en casa aprendiendo con los padres y salir un rato a jugar con los vecinos, si esto se puede hacer, pues ya no tenemos vecinos, que ir al colegio para llegar a casa y seguir aprendiendo con los padres. Las dos cosas son importantes y si carecemos de una de ellas, quedaremos cojos. A mi entender, los padres deben tener una función, la de padres, y deben enseñar algo distinto a lo que enseña la escuela, y esto es lo que no estamos haciendo, y no creo que sea la crisis la que nos impide hacerlo. Es la vida que llevamos; todo el día trabajando para tener un nivel de confort que, muchas veces, ni necesitamos. No necesitamos una TV. en cada habitación, ni dos casas, ni… Lo que necesitamos es un tiempo para nuestros hijos, de esa manera la escuela cumplirá con su función y nosotros con la nuestra, y debemos exigir esa función a la escuela y la escuela debe exigirnosla a nosotros.

    • Avatar de Lisandro Caravaca

      Efectivamente, Rocío. Muchas gracias por tu buen comentario. Si ya de por sí tenemos muchos elementos de distracción que nos aíslan y nos hacen cada día más individualistas, quizás no debamos permitir que esa etapa comience a una edad tan temprana. Por otro lado, tal y como está el sistema educativo actual, no estaría mal formar a nuestros hijos de forma diferente tomando como referencia recursos y materiales propios de la escuela. Como todo, tiene sus pros y sus contras. Veremos si algún defensor del “homeschooling” nos cuenta su experiencia.

      • Isabel Sigüenza Andrés

        Me parece un tema muy interesante, y la reflexión de Rocío muy adecuada y acertada. Estoy de acuerdo con ella en todo lo que ha dicho.
        Para empezar, decir que el “homeschooling”, si la normativa no ha cambiado, en España es ilegal. Sólo es permitido en tres casos:
        -> Enfermedad del alumno.
        -> Vida Itinerante
        -> Residencia en el extrajero.

        Los problemas que tiene la escuela tradicional como el desinterés de los estudiantes y de los padres, la falta de control en las medidas de aprovechamiento de los alumnos, la desmotivación de los profesores, la inestabilidad, descontrol y desorganización de las escuelas son razones más que sufientes para hacer que los padres desconfíen de dejar la enseñanza de sus hijos en manos del Estado.
        Sin embargo, y a pesar de todos los contras de la escuela pública, no estoy para nada de acuerdo con el “homeschooling”, “flexischool” (un sistema en el que el niño puede acudir al colegio a tiempo parcial o asignaturas concretas, al tiempo que prosigue su educación en casa) ni el “unschooling”.

        No creo que los padres estén preparados para llevar a cabo la educación de sus hijos. Como bien ha dicho Rocío, los padres deben tener la función de padres. Nosotros, los profesores, tenemos cuatro años de formación con el objetivo de educar y enseñar a los niños. Estamos siendo preparados para hacer frente a situaciones que los padres no van a vivir en casa.
        Finalizar diciendo que, la figura del profesor es necesaria en nuestra sociedad aunque se den otros movimientos pedagógicos.

  2. Isabel Docavo

    Buenos días,
    A mí también me parece muy interesante este debate.
    Antes que nada quería expresar mi total desacuerdo con la opinión de Isabel Sigüenza: ella no cree que los padres estén preparados para llevar a cabo la educación de sus hijos. También se comenta que los padres nos dediquemos a la función de padres ¿y cuál es la función de padres exactamente? ¿de verdad creen que la educación y la formación no forma parte de la función de padres?
    Mi opinión es prácticamente opuesta: creo que los padres somos los únicos responsables de la educación de nuestros hijos y por eso decidimos a qué escuela irán o no irán y qué maestros les acompañarán en el camino. Cuando los padres decidimos afrontar esta responsabilidad buscamos los medios para suplir las carencias que podamos encontrar. ¿Cuatro años de estudios dan la capacidad absoluta para educar y enseñar a todos los niños de un determinado rango de edad? lo dudo, estamos hablando de algo mucho más profundo que la formación en unas determinadas materias que alguien algún día decidió que eran las que los niños y niñas tenían que aprender y que además cambian de un año para otro (esto da para otro debate interesantísimo: ¿por qué todos los niños tienen que aprender lo mismo? ¿quién decide que se estudia la fotosíntesis y no las distintas especies de dinosaurios que existieron? ¿cómo se establece el tiempo que se dedica a unas asignaturas y a otras?)
    Creo en una educación que atienda de forma individual los intereses y ritmos de los niñ@s, que les permita desarrollar y explotar sus verdaderas aptitudes. Entiendo que no es posible hacer esto en clases donde el maestro atiende a 30 alumnos o más y es aquí donde hay que actuar, no adecuar la educación al sistema educativo sino exactamente al contrario.
    Otro aspecto fundamental que creo que hay que revisar es la evaluación. Considero necesario eliminar la evaluación del aprendizaje, al menos en los primeros años, y después sólo evaluar si el alumno tiene el interés o la necesidad de un título para proseguir su aprendizaje.
    Acabo de poner en marcha un proyecto en el que acompaño a niñ@s y adultos en el aprendizaje de las matemáticas, en un ambiente sin evaluación y donde cada uno decide qué quiere aprender y hasta donde quiere llegar. Me preocupa que niñas y niños de algo más de 6 años de edad estén más interesados por el resultado de una división que por la división en sí, aún cuando utilizamos piedras, muñecos y otros materiales para realizarlas.
    Muchas gracias por el artículo y a tod@s por su opiniones.

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