Aprendiendo de Latinoamérica: Los jóvenes de hoy construyen -o destruyen- la sociedad del mañana

3 enero, 2014 0 Comments Latinoamérica , Noticias 602 Views
Aprendiendo de Latinoamérica: Los jóvenes de hoy construyen -o destruyen- la sociedad del mañana

Lo quieras o no, tienes una responsabilidad crucial en el día a día. Porque lo quieras o no, vives en sociedad, y todo eslabón y comunidad es importante. Porque lo quieras o no, formas parte de un mundo globalizado. Porque lo quieras o no, de tu educación, formación y cultura depende el futuro del mundo.

En España, a pesar de toda la fortuna que aún tenemos muchos (pero que no puedes predecir cuánto durará) tenemos una desventaja real con respecto a nuestros hermanos de América: eternizamos la adolescencia o la madurez temprana. En parte, ahora se nos ha juntado el bienestar con la crisis creando un cóctel nefasto: los jóvenes y los adultos de mediana edad (20-35 años) no tienen apenas posibilidades para valerse por sí mismos y los adultos ya adultos (45-60 años) se han visto en la tesitura de tener que volver a depender de la pensión de sus padres para salir adelante. ¡Un drama en toda regla! Porque en España, para bien o para mal, uno no puede sobrevivir vendiendo chicles en la calle y a alguno no se le pasa por la cabeza, por muy mal que estén las cosas. Aún vivimos en otra realidad.

Porque Spain is different. Con una tasa del 26% de desempleo, todavía hay ayuntamientos que hacen proceso de selección para determinar quién puede tocar música en la calle y quién no. No sé muy bien cómo funciona en otros lugares. Con esto quiero decir que nos tienen asfixiados con normas, códigos de conducta, protocolos, trámites y la-madre-que-lo-parió. Estamos tan controlados y subordinados que no tenemos la opción de elegir: usted va o no va a los toros por decreto ley, usted fuma o no fuma marihuana por decreto ley, usted puede o no puede tener hijos por decreto ley, y así un montón de cosas. Y no quisiera que me malinterpretes –tampoco pasa nada si ya lo estás haciendo- pero es que ya se meten hasta en las cuestiones más personales…

 

Latinoamérica  conecta los puntos

En octubre de 2013, y con un pesimismo y un desgaste considerables tras las malas noticias de mi país, viajé por primera vez por trabajo a Colombia (#RetoColombia2200) y la verdad es que me sentó como una bocanada de aire fresco. Llevo bastante tiempo pendiente de Latinoamérica. En los últimos cinco o diez años estamos viendo, y algunos disfrutando, la maravillosa evolución económica y social que está experimentando esta enorme región del continente, y yo me animaría a señalar algunos países como Brasil (podemos incluirlo a pesar de la diferencia del idioma), Chile, Ecuador, Colombia, Perú o Panamá. Corrígeme si me equivoco pero, probablemente, este crecimiento se vea representado por sus programas de desarrollo social que impactan directamente en la clase media. Programas sociales que han sido diseñados por gente joven, porque la sociedad latinoamericana es evidentemente más joven que la europea. De ahí que les hagan más caso y les otorguen más oportunidades a las nuevas generaciones. Si se confirma mi teoría, creo que este es un planteamiento inteligente y yo diría que esperanzador.

 

La confianza en los jóvenes para que dibujen el futuro

En España, a duras penas despertamos del letargo. Sí hubo algo que se llamó 15-M, sí conocimos las famosas “mareas”, la blanca para la sanidad, la verde para la educación, la granate para los emigrantes sin futuro, etc. Pero no estoy hablando únicamente de las reivindicaciones sociales: creo que, como mínimo, es cuestión de actitud. Debemos crear y unirnos a programas e ideas para “empoderar” a las futuras generaciones. Ya sea formando parte de una comunidad o participando en un evento como TEDxYouth o acudiendo a las actividades del centro cívico de nuestro barrio. En la medida de lo posible sería ideal trabajar de forma colaborativa para convertir las ideas individuales en acciones conjuntas. Para ello, lo mejor que podemos hacer es pelear para que los jóvenes puedan ser libres y aprendan a tomar sus propias decisiones. No apaguemos la llama que alimenta sus sueños. Debemos concienciarnos como sociedad para brindarles nuevas oportunidades.

Por otro lado, cierto es que ellos también deben ganarse nuestra confianza con argumentos y acciones tales como emplear distintos recursos para preservar su tierra, su cultura y en definitiva su modo de vida a través de programas sostenibles en materia de educación, salud, convivencia, etc. Ya me imagino que a algunos esto les suena a utopía, pero tengo que decirlo, y me remito a la actitud y a lo mencionado en el primer párrafo de este artículo.

 

El empleo y el desempleo

 Para mí, una de las políticas fundamentales que se deberían impulsar en el empleo juvenil no es el autoempleo (que también) sino el respeto al trabajador y me refiero concretamente a toda la especulación mafiosa de las prácticas y convenios no remunerados en las empresas así como a la explotación en cuanto a horarios y carga de trabajo. He leído en alguna ocasión noticias de jóvenes que han muerto por “sobredosis de trabajo” tras llevar más de dos días sin despegarse del ordenador, y no eran precisamente trabajadores autónomos. Y a juzgar por cómo tratan a compañeros y conocidos en sus empresas, donde el becario trabaja diez horas al día cobrando 400 euros al mes (en el mejor de los casos) mientras el jefe vive como un bacán, y mejor no miro a las empresas públicas, no me extrañaría que las causas de estas muertes no sean totalmente naturales.

Sin embargo, por otra parte, nos encontramos con el puro y duro desempleo de la gente joven que supera el 50% en España y los 20 millones de personas en todo el mundo. Pero más grave aún me parece el fenómeno de los “ni-nis”, los que no estudian ni trabajan, cuyo único sentimiento de pertenencia en la sociedad es su afiliación al INEM. Por todo es sabido que estos jóvenes son extremadamente vulnerables a la pobreza, la exclusión social, la violencia, las drogas y toda serie de calamidades.

En conclusión, una vez más, el ciclo se repite, y en mi opinión, el remedio no es el adoctrinamiento sino la educación y la actitud frente a la vida. Esa actitud fresca, respetuosa y decidida que a día de hoy exhiben en algunos países de Latinoamérica. Pero mucho me temo que en pleno endiosamiento y apogeo del consumismo exacerbado, nada que no funcione de manera inmediata y se pueda palpar es tomado en serio. El pensamiento en abstracto es más intangible que nunca. Y paradójicamente lo estamos pagando muy caro. En fin, no importa, tú sigue a tu rollo, que como cantaba el grupo Golpes Bajos son “malos tiempos para la lírica”.

¡Feliz año 2014!

About author

Lisandro Caravaca

Lisandro estudió Traducción e Interpretación y posteriormente un Máster de Técnico en Community Management y Redes Sociales. Su fuerte vinculación con la formación y la enseñanza desde muy pequeño le han llevado, a sus 23 años, a crear Eduskopia. Su aspiración es trabajar por conseguir un mayor conocimiento y concienciación por parte de la sociedad en cuanto al buen uso de la tecnología. Lisandro es el fundador y Director General de Eduskopia. Además, se encarga de la elaboración y la gestión del contenido y de las publicaciones tanto en la plataforma web como en los perfiles en redes sociales externas.

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